Señor, Tú sabes qué es lo que me preocupa y angustia, por eso, en este momento, quiero pedirte que renueves en mí la esperanza y la fuerza de tu paciencia. Quiero que ayudes a mi corazón a tener paz y a permanecer tranquilo en todas las situaciones que estoy viviendo. Quiero saberme acompañado por Ti. Quiero saber que estás soplando la fuerza de tu Espíritu para que mi corazón se hinche con su presencia y esté preparado para seguir avanzando. A veces fallo, lo sé, y no soy tan preciso en mis demostraciones de amor, pero Tú sabes que son errores y no es lo que quiero hacer, Te quiero Señor, quiero servirte para siempre. Amén
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Evangelio del día: La luz recibida de Dios es para donarla a los demás
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Santo Evangelio según San Lucas 1,57-66El nacimiento de Juan el Bautista: Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: "No, debe llamarse Juan". Ellos le decían: "No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre". Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: "Su nombre es Juan". Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: "¿Qué llegará a ser este niño?" Porque la mano del Señor estaba con él" Palabra del Señor.Reflexión del Papa FranciscoLa figura de Juan Bautista no es siempre fácil de entender. Cuando pensamos en su vida es un profeta, un hombre que fue grande y luego termina como un desgraciado. Entonces ¿quién es Juan? Él mismo lo explica: "Yo soy una voz, una voz en el desierto", pero es una voz sin Palabra, porque la Palabra no es Él, es otro.He aquí cual es el misterio de Juan: Jamás se apodera de la Palabra, Juan es aquel que indica, aquel que señala. El sentido de la vida de Juan es indicar a otro... Juan era el hombre de la luz, llevaba la luz, pero no era luz propia, era una luz reflejada. Juan es como una luna y cuando Jesús comenzó a predicar, la luz de Juan comenzó a disminuir y a apagarse”. Voz no Palabra, luz, pero no propia. [...] La Iglesia existe para proclamar, para ser voz de una Palabra, de su esposo, que es la Palabra. Y la Iglesia existe para proclamar esta Palabra hasta el martirio. Martirio precisamente en las manos de los soberbios, de los más soberbios de la Tierra. Juan podía hacerse importante, podía decir algo por sí mismo... sólo esto: indicaba, se sentía voz, no Palabra. El secreto de Juan. ¿Por qué Juan es santo y no ha pecado? Porque jamás, tomó una verdad como propia. No quiso hacerse ideólogo. El hombre que se negó a sí mismo, para que la Palabra descienda. Y nosotros, como Iglesia, podemos pedir hoy la gracia de no convertirnos en una Iglesia ideologizada… La Iglesia debe escuchar la Palabra de Jesús y hacerse voz, proclamarla con coraje. Aquella es la Iglesia sin ideologías, sin vida propia: la Iglesia que es el ‘mysterium lunae’, que tiene la luz de su Esposo y debe disminuir, para que Él crezca. Este es el modelo que Juan nos ofrece hoy, para nosotros y para la Iglesia. Una Iglesia que esté siempre al servicio de la Palabra. Una Iglesia que jamás tome nada para sí misma. Hoy en la oración hemos pedido la gracia del gozo, hemos pedido al Señor de alegrar esta Iglesia en su servicio a la Palabra, de ser voz de esta Palabra, predicar esta Palabra. Pidamos la gracia de imitar a Juan, sin ideas propias, sin un Evangelio tomado como propiedad, sólo una Iglesia voz que indica la Palabra... ¡Así sea!. (Homilía en Santa Marta, 24 de Junio de 2013) Oración de Sanación
Padre amado, quiero que vengas hoy sobre mí, con todo tu poder, con todo tu amor, y hazme sentir el gozo de vivir entre los que te adoran y te convierten en su primera opción de vida.
Hoy, quiero que hagas saltar de alegría a mi alma como lo hiciste con San Juan Bautista. Quiero sentir tu fuego abrazador, tu grandeza, tus Palabras llenas de esperanzas que sacuden mis miedos y me hacen salir de mis propios desiertos.
Me gustaría aprender a proclamar tu amor y tu verdad aunque a muchos no les agrade. Quisiera tener la valentía y la fe como la de Juan el Bautista, que señaló tus caminos entregado a tu proyecto de vida.
Que pueda yo aprender de su ejemplo, a imitarlo en esa coherencia de fe que no se doblega ante las amenazas o improperios. A que, con la ayuda de tu amor, sea fuerte y valiente en la prueba y las dificultades.
Quiero también sentir que disminuyo a medida que te doy a conocer, porque sólo Tú debes brillar, sólo Tú eres grande, quien debe resaltar desde todos mis entrañas hasta donde me alcance la voz.
Quiero ser testimonio de tu amor y que todas mis acciones estén llenas de Ti, de tu bondad. Que quien esté a mi lado, pueda reconocerte a Ti, reconocer tu rostro de compasión
Ayúdame, con tu poder, a superar todos mis obstáculos en mi interior, que no me permiten anunciarte en todos mis ámbitos.
Ven y silencia mi mente, rompe toda atadura mundana y libérala de todo aquello que me separa de una vida de gozo junto a Ti. Amén
Propósito para hoyHoy, durante alguna de mis comidas, buscaré que un tema conversación que esté relacionado con Dios y hablaré sobre su compasión y bondad.Frase de reflexión:"La experiencia del amor misericordioso del Padre nos hace más capaces de compartir esta alegría con los demás". Papa Francisco |
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viernes, 23 de diciembre de 2016
viernes, diciembre 23, 2016
Hugo Molinas | Ingeniero y Coach
martes, 20 de diciembre de 2016
martes, diciembre 20, 2016
Hugo Molinas | Ingeniero y Coach
Santo Evangelio según San Lucas 1,26-38
María, la esclava del Señor: "En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y el reinará sobre la casa de Jacob por los siglos, y su reinado no tendrá fin". María dijo entonces al ángel: "¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes, la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios". María contestó: "Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho". Y el ángel se retiró de su presencia" Palabra del Señor.
Reflexión del Papa Francisco:
Hoy nos encontramos ante una de esas maravillas del Señor: ¡María! Una criatura humilde y débil como nosotros, elegida para ser Madre de Dios, Madre de su Creador
La Virgen María: ante el anuncio del Ángel, no oculta su asombro. Es el asombro de ver que Dios, para hacerse hombre, la ha elegido precisamente a Ella, una sencilla muchacha de Nazaret, que no vive en los palacios del poder y de la riqueza, que no ha hecho cosas extraordinarias, pero que está abierta a Dios, se fía de Él, aunque no lo comprenda del todo: “He aquí la esclava el Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lucas 1,38) Es su respuesta.
Dios nos sorprende siempre, rompe nuestros esquemas, pone en crisis nuestros proyectos, y nos dice: Fíate de mí, no tengas miedo, déjate sorprender, sal de ti mismo y sígueme.
Preguntémonos hoy todos nosotros si tenemos miedo de lo que el Señor pudiera pedirnos o de lo que nos está pidiendo. ¿Me dejo sorprender por Dios, como hizo María, o me cierro en mis seguridades, seguridades materiales, seguridades intelectuales, seguridades ideológicas, seguirdades de mis proyectos? ¿Dejo entrar a Dios verdaderamente en mi vida? ¿Cómo le respondo?
María ha dicho su “sí” a Dios, un “sí” que ha cambiado su humilde existencia de Nazaret, pero no ha sido el único, más bien ha sido el primero de otros muchos “sí” pronunciados en su corazón tanto en los momentos gozosos como en los dolorosos; todos estos “sí” culminaron en el pronunciado bajo la Cruz.
Hoy, aquí hay muchas madres; piensen hasta qué punto ha llegado la fidelidad de María a Dios: hasta ver a su Hijo único en la Cruz. La mujer fiel, de pie, destruida dentro, pero fiel y fuerte (Homilía en Santa Marta, 13 de octubre de 2013)
Oración de Sanación
Amado Señor, gracias porque siempre estás dispuesto escuchar mi clamor y atender mis necesidades cuando sientes que yo ya no puedo encontrar soluciones acertadas a mis conflictos y situaciones de vida.
Te pido hoy que vengas a reinar en mi corazón y lo hagas tan humilde como el de María, tu pura, dulce y amado hija quien supo abandonarse a tu voluntad y entregarse de lleno a tu designio de amor.
Que a través de María, la acción de tu Espíritu Santo pueda encontrar refugio en mi corazón, purificándolo y llenándolo de tu poder para que pueda emprender sin miedo las tareas difíciles que se me presenten.
Yo también quiero ser tu esclavo, tu servidor, atento siempre a escuchar tu Palabra y hacerla una obra de vida en cada una de las acciones que hago. Acepto tus mandatos y tu voluntad.
Ven amado mío, dame la humildad para reconocerte siempre en cada gesto de bondad que suceda ante mis ojos. Ayúdame a que en mi corazón nazca el fuego de tu amor, que lo transforme y obre según su voluntad.
Señor, quiero adorarte en Espíritu y verdad, adorar tu gran misterio de encarnación y de salvación. Tanto es tu amor que te hiciste como uno de nosotros y por eso me entrego a Ti con confianza de saberte mi Rey y Salvador
No permitas, Señor y Dueño de la historia, que el miedo se apodere de mi ser. Que el poder de la Cruz y la humildad de María sean mi fortaleza.
Ayúdame responder a tu gran misterio de amor con generosidad y sencillez, como lo hizo María, quien te escuchó y obedeció desde siempre. Amén.
Propósito para hoy:
Meditaré en silencio las palabras de María: "Hágase en mí según tu palabra", y ver qué me dice Dios a través de ellas según las cosas que me están sucediendo
Frase de reflexión:
"María, Madre nuestra, ampáranos en los momentos de oscuridad, de dificultad y de aparente derrota". Papa Francisco
lunes, 19 de diciembre de 2016
lunes, diciembre 19, 2016
Hugo Molinas | Ingeniero y Coach
Diálogo introductorio con Jesús
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Padre amado, gracias por la vida que me regalas y porque me haces sentir tu presencia que me conforta en cada momento llenándome de fuerzas y ayudándome a crecer en mi camino de conversión y dándome los ánimos para no dejarme vencer por todo aquello que es contrario a la alegría y felicidad que nos has prometido a todos. En tus manos entrego este día que voy a vivir, tengo la fe puesta en tu gracia. Quédate cerca de mí y ayúdame a realizar mis sueños. Amén
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Evangelio del día: Dios escucha tu oración y te concede grandes cosas
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Lucas 1,5-25 - IV Lunes de Adviento: No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo
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Del santo Evangelio según San Lucas 1,5-25El anuncio del nacimiento de Juan el Bautista: En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón. Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor. Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada. Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios, le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso. Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso. Entonces se le apareció el Ángel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan. Él será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre, y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios. Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto". Pero Zacarías dijo al Ángel: "¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada". El Ángel le respondió: "Yo soy Gabriel, el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia. Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo". Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario. Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. Él se expresaba por señas, porque se había quedado mudo. Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa. Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses. Ella pensaba: "Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres" Palabra del Señor.Reflexión del Papa FranciscoJuan fue elegido por Dios para ir delante de Jesús a preparar su camino, y lo indicó al pueblo de Israel como el Mesías, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.Juan se consagró completamente a Dios y a su enviado, Jesús. Pero al final, ¿qué sucedió?, murió por causa de la verdad, cuando denunció el adulterio del rey Herodes y de Herodías. ¡Cuántas personas pagan a caro precio el compromiso por la verdad! ¡Cuántos hombres rectos prefieren ir contracorriente, con tal de no renegar la voz de la conciencia, la voz de la verdad! Personas rectas que no tienen miedo de ir contracorriente, y nosotros no debemos tener miedo. Entre ustedes hay tantos jóvenes. Pero a ustedes jóvenes les digo no tengan miedo de ir contracorriente. Cuando te quieren robar la esperanza, cuando te proponen estos valores que son valores descompuestos, valores como la comida descompuesta, cuando un alimento está mal nos hace mal. Estos valores nos hacen mal por eso debemos ir contracorriente. Y ustedes jóvenes son los primeros que deben ir contracorriente. Y tener esta dignidad de ir precisamente contracorriente. ¡Adelante, sean valientes y vayan contracorriente! Y estén orgullosos de hacerlo. Queridos amigos, recibamos con alegría esta palabra de Jesús. Es una regla de vida propuesta a todos. Y que san Juan Bautista nos ayude a ponerla en práctica. Por este camino nos precede, como siempre, nuestra Madre, María Santísima: ella perdió su vida por Jesús, hasta la Cruz, y la recibió en plenitud, con toda la luz y la belleza de la Resurrección. Que María nos ayude a hacer cada vez más nuestra la lógica del Evangelio (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 23 de Junio de 2013) Oración de Sanación
Señor mío, tu poder y tu amor tocan mi corazón cuando al comenzar el día te dedico los primeros minutos en agradecimiento por todas tus bondades y por cada bendición que has puesto en mi camino
Ayúdame a permanecer hoy en tu presencia. Confiado en tu poder y en la compasión por todos tus hijos, tengo la plena certeza de que me acompañarás en mis luchas y me harás un vencedor.
Quiero pedirte hoy que abras los ojos de mi corazón para que siempre pueda ver tus milagros y tus obras de amor en donde otros solo vean dificultades y miedos. Ven con tu fuerza a llenar mi vida.
Dame de tu paz y de tu alegría para poder reconocerte y aceptar las maravillas que me presentas, aunque algunas me parezcan tan difíciles creer, de aceptar o de asimilar.
Quiero creer en tu sabiduría, en que me bendices de formas indescriptibles y sólo con la guía de tu mano poderosa podré apreciar cada detalle que me regalas para vivir tranquilo y feliz
Deseo pasar más tiempo contigo, contemplarte en cada sagrario cercano, admirarte y alabarte, exponerte mi alma a tus radiaciones divinas para que la trabajes y la moldees según tu voluntad.
Por mí mismo, sé que nada soy, y en nada puedo superarme, pero con tu compañía, puedo hacer grandes cosas; es por ello que, quiero entregarte mi vida entera
Ayúdame, Dios de poder, para que yo mismo sea reflejo de tus milagros y que mis actos sean testimonio de tu grandeza. Amén
Propósito para hoyHoy, ofreceré al Señor una de mis comidas, pidiendo por tantas familias necesitadas que se irán a la cama sin comer por falta de pan.Frase de reflexión:"Todos somos pecadores. Dejémonos transformar por la misericordia de Dios". Papa Francisco |
viernes, 16 de diciembre de 2016
viernes, diciembre 16, 2016
Hugo Molinas | Ingeniero y Coach
Evangelio según San Juan 5, 33
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado."
Palabra de Dios
P José Navarro Asesor de la Pastoral de la Diócesis de Tucuman
En este tiempo de adviento hay dos personajes que cobran una gran importancia: Juan el Bautista y la Virgen María. El bautista es el que prepara el camino del Señor, el que da testimonio de la luz y de la verdad, y confiesa ante los judíos que él no es el mesías, sino una voz que clama en el desierto.
Si bien Juan da testimonio de Jesús, el Señor no se apoya en testimonios que puedan dar de él las personas; su única carta de presentación y su seguridad está en el Padre que lo envía; por tanto las obras que realiza en nombre del Padre son las que dan testimonio de que él (Jesús) es el mesías y de la autenticidad de su misión.
Un mensaje muy lindo podemos sacar de este pedacito del evangelio de Juan. Jesús, no dependía de la mirada ni de la aprobación de nadie, no necesitaba buscar testigos que hablaran bien de su persona, sino que su seguridad estaba puesta en la mirada y en el amor de Dios Padre.
La navidad nos invita a renovar nuestra fe; a confiar plenamente en este Dios que se hace niño indefenso; y es en este Dios que se niño indefenso donde tenés que poner tus seguridades. Hacer un acto de fe en el niño Dios como lo hicieron los pastores cuando lo visitaron en el pesebre.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Ustedes enviaron mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y ustedes quisieron gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado."
Palabra de Dios
P José Navarro Asesor de la Pastoral de la Diócesis de Tucuman
En este tiempo de adviento hay dos personajes que cobran una gran importancia: Juan el Bautista y la Virgen María. El bautista es el que prepara el camino del Señor, el que da testimonio de la luz y de la verdad, y confiesa ante los judíos que él no es el mesías, sino una voz que clama en el desierto.
Si bien Juan da testimonio de Jesús, el Señor no se apoya en testimonios que puedan dar de él las personas; su única carta de presentación y su seguridad está en el Padre que lo envía; por tanto las obras que realiza en nombre del Padre son las que dan testimonio de que él (Jesús) es el mesías y de la autenticidad de su misión.
Un mensaje muy lindo podemos sacar de este pedacito del evangelio de Juan. Jesús, no dependía de la mirada ni de la aprobación de nadie, no necesitaba buscar testigos que hablaran bien de su persona, sino que su seguridad estaba puesta en la mirada y en el amor de Dios Padre.
La navidad nos invita a renovar nuestra fe; a confiar plenamente en este Dios que se hace niño indefenso; y es en este Dios que se niño indefenso donde tenés que poner tus seguridades. Hacer un acto de fe en el niño Dios como lo hicieron los pastores cuando lo visitaron en el pesebre.
jueves, 15 de diciembre de 2016
jueves, diciembre 15, 2016
Hugo Molinas | Ingeniero y Coach
Jesús, Tú también me has preparado unos planes, una misión que debo cumplir en la tierra.
San Lucas 7, 24-30Autor: Pablo CardonaFuente: almudi.org (con permiso) suscribirse
«Después de marcharse los enviados de Juan, comenzó a decir a las muchedumbres acerca de Juan: ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿Qué salisteis a ver? ¿Un hombre vestido con ropas delicadas? Mirad, los que visten con lujo y viven entre placeres están en palacios de reyes. ¿Qué habéis salido a ver? ¿Un profeta? Si; os digo, y más que un profeta. Este es de quien está escrito: He aquí que yo envío delante de ti mi mensajero, que vaya preparándote el camino.
Os digo, pues, que entre los nacidos de mujer nadie hay mayor que Juan; aunque el más pequeño en el Reino de Dios es mayor que él. Y todo el pueblo y los publicanos, habiéndole escuchado, reconocieron la justicia de Dios, recibiendo el bautismo de Juan. Pero los fariseos y los doctores de la Ley rechazaron el plan de Dios sobre ellos, no habiendo sido bautizados por él». (Lucas 7, 24-30)
1º. «Pero los fariseos y los doctores de la Ley rechazaron el plan de Dios sobre ellos».
Por tanto, Jesús, Tú tenias pensado otros planes para ellos; otros planes que no quisieron seguir, usando mal su libertad.
¿Qué hubiera pasado si los hubieran seguido?
Probablemente, el mundo sería distinto.
Jesús, Tú también me has preparado unos planes, una misión que debo cumplir en la tierra.
Y para que la pueda llevar a cabo, me has dado unos medios humanos y sobrenaturales: unas capacidades humanas, una familia, unos amigos, unas circunstancias económicas; y la gracia de Dios necesaria, que encuentro habitualmente a través de los sacramentos.
Jesús, las circunstancias que me han llevado a conocerte ya las tenias previstas: unos padres cristianos, un amigo, un maestro, un acontecimiento que me ha hecho pensar.
Seguramente me has estado enviando «gracias actuales», es decir, gracias específicas para situaciones concretas: «intervenciones divinas que están en el origen de la conversión o en el curso de la obra de la santificación» (CEC.- 2000). Son estas gracias las que me han impulsado a querer conocerte más.
¿Cómo no agradecértelo, Jesús?
Quiero corresponder a tus llamadas, quiero seguir tus planes, no rechazarlos como hicieron los fariseos y doctores de la Ley.
2º. «De que tú y yo nos portemos como Dios quiere -no lo olvides-dependen muchas cosas grandes» (Camino.-755).
Jesús, estás a punto de nacer.
Estás ahí, aún en el vientre de tu madre, y ya me das una lección: obediencia a los planes de Dios.
La Humanidad lleva siglos esperando, pero Tú no te impacientas.
Esta es siempre tu regla de conducta: hacer lo que quiere tu Padre Dios.
Por eso, ya desde el seno de Maria, sigues obedientemente los planes trazados por Dios desde la eternidad: quieres nacer como un niño normal, sin espectáculo, sin más cosas extraordinarias que las estrictamente necesarias.
De mi obediencia a tus planes, Jesús, dependen muchas cosas grandes.
¿Qué quieres hoy de mí?
Que no me pase como a esos fariseos y doctores de la Ley, que eran los que estaban más preparados para conocer tu venida: rechazaron el plan de Dios sobre ellos.
¡Qué pena!
Yo también tengo muchas posibilidades de conocerte más, de tratarte personalmente, incluso puedo recibirte en la comunión, si mi alma está limpia.
Que no me pase por alto la misión que me tienes reservada; que no me desentienda de esa vocación a la santidad que has puesto en el corazón de todos los hombres.
Quiero estar seguro de no fallar en esto, Señor.
Por eso me interesa preguntar, aconsejarme, escuchar a alguien capaz de ayudarme y... ¡dejarme ayudar!
Alguien que entienda mis circunstancias y que esté cerca de Ti, que luche también por cumplir tu voluntad por encima de todas las cosas.
¡Qué gran ayuda es la dirección espiritual!
Que me dé cuenta de que necesito ayuda para conocer tu voluntad, y que aprenda de Ti a obedecer los planes que Dios tiene para mí.
Esta meditación está tomada de: “Una cita con Dios” de Pablo Cardona. Ediciones Universidad de Navarra. S. A. Pamplona.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
miércoles, diciembre 14, 2016
Hugo Molinas | Ingeniero y Coach
Señor, soy una criatura débil, hecho de una arcilla que se rompe fácilmente, de un barro quebradizo. Señor, dame tu fuerza para ser como Tú, para seguir tus huellas. Y no solamente cuando todo es fácil, sino hasta la cruz.
San Mateo 21,28-32: Trabajar en la viña del Señor
Autor: Regnum ChristiFuente: Regnum Christi Para suscribirse
Evangelio: San Mateo 21,28-32En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: ‘Hijo, ve a trabajar hoy en la viña’. El le contestó: ‘Ya voy, señor’, pero no fue. El padre se dirigió al ‘segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: ‘No quiero ir’, pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?” Ellos le respondieron: “El segundo”. Entonces Jesús les dijo: “Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él».
Oración introductoria:Señor, soy una criatura débil, hecho de una arcilla que se rompe fácilmente, de un barro quebradizo. Señor, dame tu fuerza para ser como Tú, para seguir tus huellas. Y no solamente cuando todo es fácil, sino hasta la cruz.
Petición:Yo, sé, Señor, que nada puedo sin ti, pero sé, también, que contigo todo lo puedo. Sé, Señor, que habiéndome elegido tú serás siempre mi fortaleza, porque tú eres aquel que me conforta.
Meditación:“Hijo, ve a trabajar hoy en la viña”. Esta es la llamada que nos hace Jesús a todos. quiere que trabajemos en su viña. Este es el privilegio del cristiano, el poder trabajar en la viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar con Él es ya un premio inestimable. Quien trabaja y vive sólo para sí nunca se dará cuenta del gran tesoro que es dedicarse a trabajar por el Señor. Si reflexionamos nos daremos cuenta de que hemos recibido muchos talentos, cualidades, dones que podemos poner al servicio de la Iglesia y de los demás. A veces nos creemos cristianos porque decimos unas cuantas oraciones o acudimos a la Iglesia. Esperamos recibir, pero estamos poco dispuestos a dar. La autenticidad de nuestra fe se mostrará en la capacidad de darnos a los demás en el servicio, en poner nuestros bienes a disposición de los otros, en desprendernos de algo propio para compartirlo con los demás. Encontremos nuestra felicidad en cansarnos y desgastarnos por el Reino de los cielos.
Reflexión apostólica:No nos basta hacer el bien, o dedicar unas horas al apostolado, hemos de empeñarnos en trabajar por el establecimiento del Reino de Cristo del modo más eficaz.
Propósito:Dedicar hoy parte de mi tiempo a trabajar por los demás.
Diálogo con Cristo:Jesús, quiero responder a tu amor, dando la batalla por ti, realizando el tipo de apostolado que necesita la Iglesia en estos momentos: un apostolado de vanguardia. Haz que yo tenga el coraje de exponer con valentía tu mensaje, saliendo al encuentro de los hombres necesitados de ti.
Oración introductoria:Señor, soy una criatura débil, hecho de una arcilla que se rompe fácilmente, de un barro quebradizo. Señor, dame tu fuerza para ser como Tú, para seguir tus huellas. Y no solamente cuando todo es fácil, sino hasta la cruz.
Petición:Yo, sé, Señor, que nada puedo sin ti, pero sé, también, que contigo todo lo puedo. Sé, Señor, que habiéndome elegido tú serás siempre mi fortaleza, porque tú eres aquel que me conforta.
Meditación:“Hijo, ve a trabajar hoy en la viña”. Esta es la llamada que nos hace Jesús a todos. quiere que trabajemos en su viña. Este es el privilegio del cristiano, el poder trabajar en la viña del Señor, ponerse a su servicio, colaborar con Él es ya un premio inestimable. Quien trabaja y vive sólo para sí nunca se dará cuenta del gran tesoro que es dedicarse a trabajar por el Señor. Si reflexionamos nos daremos cuenta de que hemos recibido muchos talentos, cualidades, dones que podemos poner al servicio de la Iglesia y de los demás. A veces nos creemos cristianos porque decimos unas cuantas oraciones o acudimos a la Iglesia. Esperamos recibir, pero estamos poco dispuestos a dar. La autenticidad de nuestra fe se mostrará en la capacidad de darnos a los demás en el servicio, en poner nuestros bienes a disposición de los otros, en desprendernos de algo propio para compartirlo con los demás. Encontremos nuestra felicidad en cansarnos y desgastarnos por el Reino de los cielos.
Reflexión apostólica:No nos basta hacer el bien, o dedicar unas horas al apostolado, hemos de empeñarnos en trabajar por el establecimiento del Reino de Cristo del modo más eficaz.
Propósito:Dedicar hoy parte de mi tiempo a trabajar por los demás.
Diálogo con Cristo:Jesús, quiero responder a tu amor, dando la batalla por ti, realizando el tipo de apostolado que necesita la Iglesia en estos momentos: un apostolado de vanguardia. Haz que yo tenga el coraje de exponer con valentía tu mensaje, saliendo al encuentro de los hombres necesitados de ti.
lunes, 12 de diciembre de 2016
lunes, diciembre 12, 2016
Mi Portal
Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas
innecesarias que lo ocupan, y llenarlo de amistad, de cercanía y de
diálogo y encuentro con los demás y con Dios. Vivir la sencillez es
pensar menos en uno mismo y un poco más en los demás.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 21,23-27:
En lugar de pedir cuentas, intentamos, con suma sencillez, secundar, actualizándolo, aquel primer Adviento de la historia. Pienso que quizá la mejor actitud es la sencillez de los hijos de Dios, pensando en aquellos que en fila esperaban el bautismo de Juan.
Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo de amistad, de cercanía y de diálogo y encuentro con los demás y con Dios. Vivir la sencillez es pensar menos en uno mismo y un poco más en los demás. Vivir la sencillez es poner tu confianza y seguridad en quien no puede fallarte, en quien sabes que está contigo en las duras y en las maduras, siempre; en los bienes espirituales, en las actitudes y valores evangélicos, en Jesús y en su Evangelio.
¿Soy de los que hacen preguntas a Dios o de los que se dejan interpelar por él?
En lugar de preguntar a Dios, ¿por qué no profundizo en la respuesta?
Fray Hermelindo Fernández Rodríguez
La Virgen del Camino
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Lectura del santo evangelio según san Mateo 21,23-27:
En aquel tiempo, Jesús llegó
al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y
los ancianos del pueblo para preguntarle: «¿Con qué autoridad haces
esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?»
Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?»
Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?" Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.» Y respondieron a Jesús: «No sabemos.» Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.
Jesús les replicó: «Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?»
Ellos se pusieron a deliberar: «Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?" Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta.» Y respondieron a Jesús: «No sabemos.» Él, por su parte, les dijo: «Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto.
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Adviento de los sencillos
En lugar de pedir cuentas, intentamos, con suma sencillez, secundar, actualizándolo, aquel primer Adviento de la historia. Pienso que quizá la mejor actitud es la sencillez de los hijos de Dios, pensando en aquellos que en fila esperaban el bautismo de Juan.
Vivir la sencillez es vaciar el corazón de todas las cosas innecesarias que lo ocupan, y llenarlo de amistad, de cercanía y de diálogo y encuentro con los demás y con Dios. Vivir la sencillez es pensar menos en uno mismo y un poco más en los demás. Vivir la sencillez es poner tu confianza y seguridad en quien no puede fallarte, en quien sabes que está contigo en las duras y en las maduras, siempre; en los bienes espirituales, en las actitudes y valores evangélicos, en Jesús y en su Evangelio.
¿Soy de los que hacen preguntas a Dios o de los que se dejan interpelar por él?
En lugar de preguntar a Dios, ¿por qué no profundizo en la respuesta?
La Virgen del Camino
domingo, 11 de diciembre de 2016
domingo, diciembre 11, 2016
Hugo Molinas | Ingeniero y Coach
Reflexiones Bíblicas
San Lucas 7,19-23
Evangelio:
San Lucas 7,19-23
En aquel tiempo, Juan envió a dos de sus discípulos a preguntar al Señor: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?" Los hombres se presentaron a Jesús y le dijeron: "Juan, el Bautista nos ha mandado a preguntarte: "¿Eres tú el que ha de venir, o tenemos que esperar a otro?""
Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Después contestó a los enviados: "Id a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí."
Y en aquella ocasión Jesús curó a muchos de enfermedades, achaques y malos espíritus, y a muchos ciegos les otorgó la vista. Después contestó a los enviados: "Id a anunciar a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los inválidos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el Evangelio. Y dichoso el que no se escandalice de mí."
COMENTARIOS
Juan ha escuchado la obra profética de Jesús en Galilea, y envía a preguntarle si es el Mesías, el esperado. El Mesías esperado por los discípulos de Juan era más que todo un rey nacionalista que iba a liberar al pueblo de Israel del poder de los romanos; un Mesías guerrero que vendría a vengar todo el sufrimiento que había sobrellevado el pueblo. Pero Jesús da señales contrarias a estas pretensiones: no es un rey de guerras y venganzas, sino de misericordia y de amor.
Jesús, con sus acciones, les da testimonio de que realmente es el Mesías. Para esto les hace "ver y oír". Luego los envía a dar testimonio de lo que han visto y oído. Vale mucho más la experiencia personal con Jesús cuando se transmite a otros, en este caso a Juan.
El anuncio del reino es testimonial, pasa por las reparaciones de las injusticias, de las dolencias, del ataque frontal al pecado y a todo aquello que genera desigualdad entre los hombres. Dar testimonio de Jesús y de su proyecto es nuestra misión hoy. Jesús es el Mesías y hace una opción concreta: los necesitados; ellos son los primeros destinatarios de la Buena Noticia. Para nosotros, ¿cuál es nuestra propia experiencia personal con Jesús? ¿Realmente estamos optando por los necesitados? ¿Y con qué acciones concretas estamos dando testimonio de lo que vemos y oímos cada día de Jesús?
Jesús, con sus acciones, les da testimonio de que realmente es el Mesías. Para esto les hace "ver y oír". Luego los envía a dar testimonio de lo que han visto y oído. Vale mucho más la experiencia personal con Jesús cuando se transmite a otros, en este caso a Juan.
El anuncio del reino es testimonial, pasa por las reparaciones de las injusticias, de las dolencias, del ataque frontal al pecado y a todo aquello que genera desigualdad entre los hombres. Dar testimonio de Jesús y de su proyecto es nuestra misión hoy. Jesús es el Mesías y hace una opción concreta: los necesitados; ellos son los primeros destinatarios de la Buena Noticia. Para nosotros, ¿cuál es nuestra propia experiencia personal con Jesús? ¿Realmente estamos optando por los necesitados? ¿Y con qué acciones concretas estamos dando testimonio de lo que vemos y oímos cada día de Jesús?
lunes, 21 de diciembre de 2015
lunes, diciembre 21, 2015
Mi Portal
ellos días, se levantó María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!».Comentario: Rev. D. Àngel CALDAS i Bosch (Salt, Girona, España)
«¡Feliz la que ha creído!»
Hoy, el texto del Evangelio corresponde al segundo misterio de gozo: la «Visitación de María a su prima Isabel». ¡Es realmente un misterio! ¡Una silenciosa explosión de un gozo profundo como nunca la historia nos había narrado! Es el gozo de María, que acaba de ser madre, por obra y gracia del Espíritu Santo. La palabra latina “gaudium” expresa un gozo profundo, íntimo, que no estalla por fuera. A pesar de eso, las montañas de Judá se cubrieron de gozo. María exultaba como una madre que acaba de saber que espera un hijo. ¡Y qué Hijo! Un Hijo que peregrinaba, ya antes de nacer, por senderos pedregosos que conducían hasta Ain Karen, arropado en el corazón y en los brazos de María.
Gozo en el alma y en el rostro de Isabel, y en el niño que salta de alegría dentro de sus entrañas. Las palabras de la prima de María traspasarán los tiempos: «¡Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!» (cf. Lc 1,42). El rezo del Rosario, como fuente de gozo, es una de las nuevas perspectivas descubiertas por san Juan Pablo II en su Carta apostólica sobre El Rosario de la Virgen María.
La alegría es inseparable de la fe. «¿De dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1,43). La alegría de Dios y de María se ha esparcido por todo el mundo. Para darle paso, basta con abrirse por la fe a la acción constante de Dios en nuestra vida, y recorrer camino con el Niño, con Aquella que ha creído, y de la mano enamorada y fuerte de san José. Por los caminos de la tierra, por el asfalto o por los adoquines o terrenos fangosos, un cristiano lleva consigo, siempre, dos dimensiones de la fe: la unión con Dios y el servicio a los otros. Todo bien aunado: con una unidad de vida que impida que haya una solución de continuidad entre una cosa y otra.
jueves, 17 de diciembre de 2015
jueves, diciembre 17, 2015
Mi Portal

Evangelio de hoy
Mateo 1, 1-17
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón; Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.
David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf; Asaf a Josafat; Josafat a Joram; Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce.
Reflexión
San Mateo inicia su Evangelio con la Genealogía de Cristo para indicarnos que él es el Mesías anunciado desde Abraham y que es verdadero hombre.
Cada período de catorce generaciones nos presenta una etapa de la historia de la salvación, en medio de la cual, Dios fue realizando esta salvación. Dios se inserta en nuestra historia de manera total, se hace hombre, se encarna para tomar parte de las realidades humanas (menos del pecado) y desde ahí proponer un estilo de vida. Jesús no es un concepto sino el amor de Dios hecho carne. Dios está en nuestra historia personal y quiere participar en ella.
El problema es que algunos no le permitimos actuar con libertad y por ello, nuestra vida se complica. Dios no es una idea, es una persona encarnada, por ello el cristianismo no es una filosofía sino un estilo de vida. Vivámoslo esta Navidad y siempre.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro
jueves, diciembre 17, 2015
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Evangelio de hoy
Mateo 1, 1-17
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón; Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz, Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.
David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf; Asaf a Josafat; Josafat a Joram; Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
De modo que el total de generaciones, desde Abraham hasta David, es de catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, es de catorce, y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo, es de catorce.
Reflexión
San Mateo inicia su Evangelio con la Genealogía de Cristo para indicarnos que él es el Mesías anunciado desde Abraham y que es verdadero hombre.
Cada período de catorce generaciones nos presenta una etapa de la historia de la salvación, en medio de la cual, Dios fue realizando esta salvación. Dios se inserta en nuestra historia de manera total, se hace hombre, se encarna para tomar parte de las realidades humanas (menos del pecado) y desde ahí proponer un estilo de vida. Jesús no es un concepto sino el amor de Dios hecho carne. Dios está en nuestra historia personal y quiere participar en ella.
El problema es que algunos no le permitimos actuar con libertad y por ello, nuestra vida se complica. Dios no es una idea, es una persona encarnada, por ello el cristianismo no es una filosofía sino un estilo de vida. Vivámoslo esta Navidad y siempre.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Pbro. Ernesto María Caro
miércoles, 16 de diciembre de 2015
miércoles, diciembre 16, 2015
Mi Portal
Si el mundo continúa siendo tiranizado por el pecado y sus consecuencias es porque no se ha acercado a Jesús, o no ha dejado que lo sane y lo libere.
En medio de este mundo fragmentado por el pecado no falta, aun entre nuestros hermanos, quienes se pregunten si realmente Jesús es el Mesías enviado por Dios para salvar a su pueblo. El hambre, la guerra, el egoísmo, la misma muerte, parecerían ser aún los tiranos que oprimen al hombre.
martes, 15 de diciembre de 2015
martes, diciembre 15, 2015
Mi Portal
Con este evangelio, y al acercarnos cada vez más a la Navidad, Jesús nos recuerda que no basta decir "Señor, Señor", sino que debemos hacer la voluntad del Padre.
Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: "¿Qué opinan de esto? Un hombre que tenía dos hijos fue a ver al primero y le ordenó: 'Hijo, ve a trabajar hoy en la viña'. El le contestó: 'Ya voy, señor', pero no fue. El padre se dirigió al segundo y le dijo lo mismo. Este le respondió: 'No quiero ir', pero se arrepintió y fue. ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de su padre?" Ellos le respondieron: "El segundo".
Entonces Jesús les dijo: "Yo les aseguro que los publicanos y las prostitutas se les han adelantado en el camino del Reino de Dios. Porque vino a ustedes Juan, predicó el camino de la justicia y no le creyeron; en cambio, los publicanos y las prostitutas sí le creyeron; ustedes, ni siquiera después de haber visto, se han arrepentido ni han creído en él".
Reflexión del Pbro. Ernesto María Caro
Hay un dicho mexicano que dice, que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
Con este evangelio, y al acercarnos cada vez más a la Navidad, Jesús nos recuerda que no basta decir "Señor, Señor", sino que debemos hacer la voluntad del Padre. Creer en Jesús implica responder a las exigencias del evangelio. Asistir a misa, rezar, confesarse es algo muy bueno, pero no agota la existencia cristiana.
Decirle a Jesús que "sí", implica comprometerse a hacer lo que Dios nos pide, aunque esto, como en el caso de María, no siempre sea fácil. Por ello, no basta leer la Biblia, es necesario poner todo nuestro esfuerzo en hacerla vida; Dios hará el resto.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Ábrele tu corazón.
Como María, todo por Jesús y para Jesús.
Meditación Por Luis Zazano
Mt. 21, 23-27: en la vida podemos caer en dos actitudes: “el autoritarismo salvador” o “la autoridad regeneracional”.
1) El autoritarismo salvador: es el punto donde vos te pones como el centro y eje de todo, el “yo mando aqui”.
Llegas a ver que tu familia se convierte en tus empleados. Me siento la esperanza de los otros y todo lo reduzco a tomas de decisiones que pasan por mi. Es una mezcla de egocentrismo con falta de vida espiritual. No sabe delegar.
2) Autoridad regeneracional: asume su función pero busca delegar. Trabaja en equipo y se siente un equipo. Implica humildad y diálogo. Utiliza las palabras: perdon, permiso y gracias.
Mt. 21, 23-27: en la vida podemos caer en dos actitudes: “el autoritarismo salvador” o “la autoridad regeneracional”.
1) El autoritarismo salvador: es el punto donde vos te pones como el centro y eje de todo, el “yo mando aqui”.
Llegas a ver que tu familia se convierte en tus empleados. Me siento la esperanza de los otros y todo lo reduzco a tomas de decisiones que pasan por mi. Es una mezcla de egocentrismo con falta de vida espiritual. No sabe delegar.
2) Autoridad regeneracional: asume su función pero busca delegar. Trabaja en equipo y se siente un equipo. Implica humildad y diálogo. Utiliza las palabras: perdon, permiso y gracias.
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